El búho.


LA IDEA FILOSÓFICA DE ESPAÑA

Gustavo Bueno Sánchez


Hay muchas posibles ideas filosóficas de España y se oponen entre sí. Además, la idea de España está cruzada por otras como la de Estado, Nación, Nacionalismo, &c., ideas que no son unívocas, sino que según en qué momento histórico se expresen, o desde qué perspectiva ideológica se manifiesten, quieren decir cosas muy distintas.

En los libros de historia de la filosofía española, por ejemplo, se habla de Séneca, como un filósofo español, o por ejemplo, en la historia de la filosofía en Asturias, se comienza hablando de Prisciliano, como el primer filósofo asturiano. Prisciliano, un filósofo del siglo IV que tiene el mérito de haber sido el primer heterodoxo ajusticiado a instancias de la Iglesia Católica, que es reivindicado como el primer filósofo asturiano: pero también lo reivindican los gallegos, como el primer filósofo gallego, los portugueses, como el primer filósofo portugués... en realidad era obispo de Avila. Se dice constantemente que Séneca fue un autor español, o que cuando llegaron los romanos los españoles fueron dominados por el Imperio Romano. Estas son las cuestiones que hay que analizar críticamente.

Conviene reconocer que efectivamente hace 2000 años existía una provincia romana que se llamaba Hispania pero, traducir "hispani" por "españoles", como se ha hecho, no debe confundirnos, y no debemos cometer el anacronismo de llamar españoles sin más a los "hispani" de hace 2000 años. Como es un anacronismo decir que los romanos vinieron a España, o como es un anacronismo decir que los romanos vinieron a Asturias. Vinieron a un territorio físico que ocupaban distintos pueblos, &c. Es como decir que Colón descubrió América. Colón se murió pensando que había llegado al Paraíso terrenal, porque no sabía lo que había descubierto. Es importante estudiar el interés ideológico de reivindicar ese pasado, esa tradición, y de identificar sucesos que ocurren después, con otros que se produjeron con anterioridad.

La tesis de la formación histórica de España, no ya de Hispania, pasa necesariamente, cómo no, por Covadonga y por Don Pelayo. Tesis mal vista por muchos, considerándola fruto de las esencias más reaccionarias y conservadoras. Eso es algo de lo que debemos desprendernos. Decir incluso la palabra España, para muchos oídos, no sé si de los jóvenes, pero sí de los llamados progres de mi época, significa asociarse íntimamente con el franquismo o con el fascismo, con la reacción, con la derecha. Entonces, lo progresista y avanzado es decir "Estado español", o cosas así. Parece que hay como un escrúpulo a decir la palabra "España". Pues algo parecido sucede con el análisis crítico de la historia. El hecho efectivo es que el reino que se constituye en Asturias tiene la pretensión de refundar la cristiandad, una nueva Jerusalén, de asumir el papel de preservador de la cristiandad amenazada por el Islam, Nueva Jerusalén que no llegará a ser Cangas de Onís, ni siquiera Oviedo, sino que acabará simbolizada en Toledo, que será sede del Primado de las Españas, las europeas y las americanas. Y de hecho, ese ímpetu de la reconquista que acabará triunfando es aquel que se inició en el reino de Asturias. Un ímpetu que luego, a medida que el reino de Asturias fue creciendo, pasó a ser el reino de Asirias y León, y luego el reino de Castilla y León, donde ya Asturias desapareció nominalmente. Aunque en todos los otros reinos europeos siempre se reconoció la mayor antigüedad a Asturias y al Príncipe de Asturias, y a Pelayo como primer príncipe moderno. Razón por la cual, hoy día, en el protocolo, los reyes de España, como son considerados sucesores directos de Pelayo - aunque no por línea sanguínea, pero sí institucional -, tienen preeminencia sobre otros reyes europeos. En el protocolo y la diplomacia lo que cuenta es la antigüedad. Así por ejemplo en el cortejo fúnebre de los reyes europeos con ocasión del entierro de Balduino, en que los reyes de España debían ir en primer lugar, cosa que la reina de los ingleses no pudo soportar, y para evitar esa preterición, lo que se hizo fue que ésta esperase dentro de la catedral de Bruselas sentada, evitando mostrar tales diferencias. Hay un reconocimiento objetivo de que la monarquía española procede de la monarquía asturiana.

Hay que tener en cuenta que en la época de Pelayo éste no hablaba ni castellano, ni bable, ni español. sino un latín más o menos corrompido, porque todavía faltaban un par de siglos para que apareciera el castellano. Lo curioso del asunto es que aquellos reinos que se van formando para reconquistar la Hispania que había sido controlada por el poder musulmán no tenían conciencia de ser españoles. Es la tesis clásica de Américo Castro. Es decir, a sí mismos, se llamaban cristianos. Eran los cristianos contra los moros y contra los judíos. Inclusive, en el siglo XI, por ejemplo, cuando en los reinos cristianos hablan de Hispania, se refieren no a su territorio, sino al territorio que ocupan los musulmanes. Curiosamente, España es una forma musulmana de referirse a lo que había sido Hispania y desde la perspectiva, en el siglo XI, de los reinos cristianos que están haciendo la reconquista, Hispania viene representado por el territorio musulmán (ojo, la reconquista ya es un concepto totalmente ideológico, porque al decir "reconquista" se está suponiendo que España ya existía; pero utilizaremos este rótulo para no sembrar más dudas, aunque es necesario señalar que estos términos están todos cargados de ideología y de supuestos.)

Repito, España es forma musulmana con la que denominaban lo que había sido la provincia romana en tiempos. Y en el siglo XI, en castellano (el castellano existe en el siglo X o incluso antes) Spania eran las tierras conquistadas por los moros. Los hispani, los herederos de los ibero-romano-godos, consideraban que quienes estaban en Hispania eran los musulmanes. Los cristianos veían a los musulmanes en España.

Hasta el año 1140, en el Cantar del Mío Cid, no se habla de los reyes de España, donde ya la herencia de lo que había sido Hispania, es asumida por los reyes cristianos. Probablemente porque la conquista había seguido avanzando, y ya se parecía más a Hispania lo que estaba en manos cristianas que lo que estaba en manos de los moros. Pero era más una referencia geográfica que política. Al hablar de los reyes de España, se habla de varios reyes que hay en varios reinos de España como una realidad geográfica. Todavía no hay una conciencia nacional de esa España. Cosa que, por ejemplo, no ocurría al parecer en Francia, donde los procesos históricos fueron distintos. La asociación de los francos con Francia y con los franceses se produce desde el siglo IV, porque las vicisitudes históricas fueron diferentes. Lo que no quiere decir que los franceses actuales puedan retrotraer al siglo IV la idea de Francia actual, porque el estado francés actual es una construcción muy reciente (de la época napoleónica, donde un montón de residuos feudales que se mantenían en Francia son incorporados por el centralismo napoleónico.)

En la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212 (encontramos las referencias en Américo Castro, Albornoz), se dice que "los tres reyes de España" han ganado la batalla, pero también son los reyes de Castilla, de León, &c. La referencia a España es geográfica fundamentalmente. Sin embargo, ya avanzado el siglo XIII aparece la palabra español y españoles. A los que habitan esos reinos distintos, de Castilla, de León, &, ya se les llama españoles. Lo curioso es que la palabra españoles no es una palabra castellana, no es un término inventado por castellanos, catalanes, o gallegos, para hablar de sí mismos. La palabra españoles es una palabra bastante posterior en el tiempo al término España y procede de fuera. Es una voz provenzal, la versión en castellano de la forma latina hispaniolus hubiera sido españuelo, y si sonaba mal por diminutivo, hubiera derivado en españeses -como a los de Córdoba se les dice cordobeses- o también espanescos. que era como los mozárabes llamaban a los españoles; o espanos. Pero la forma español no proviene del catalán, ni del gallego, ni del castellano, sino de una forma provenzal, porque es desde fuera de esos reinos cristianos desde donde se percibe esa unidad que forman los distintos reinos cristianos. Y lo ven gracias precisamente al tráfico turístico que se produce a raíz del genial invento de Alfonso II el Casto: el invento del Apóstol Santiago. La genialidad de Alfonso II fue descubrir un atractivo que rivalizara con Jerusalén como lugar de peregrinaciones en un lugar menos peligroso y más cercano a la Europa y que facilitó que hubiera un tráfico de habitantes del norte de los Pirineos en peregrinación a Santiago. De esta forma son los provenzales y franceses que han hecho el camino de Santiago los que se refieren a todos los cristianos que están luchando contra los moros, a partir de principios del siglo XIII, como españoles. Por eso es una voz de origen provenzal. Y por eso, ya Gonzalo de Berceo dice en 1230 que Santiago es padrón de españoles. Son dos perspectivas que no se deben confundir: los "españoles" eran los patrozinados por la fe, por Santiago; que desde el punto de vista político-militar eran cristianos luchando contra musulmanes.

Haremos un breve excursus acerca del nombre de nuestra lengua para seguir después avanzando en nuestro análisis histórico. En su origen al castellano propiamente habría que llamarlo riojano o burgalés, puesto que San Millán de la Cogolla está en la Comunidad autónoma de la Rioja. Como comentaremos, en la reconstrucción ideológica hacia atrás que todas las comunidades emergentes han hecho, se procura sentar los orígenes cuanto mas lejos mejor: en una historia de la filosofía gallega, por ejemplo, el primer capítulo empieza hablando del primer momento en el cual después de las glaciaciones y los plegamientos surgieron las rías gallegas que habrían sido las que determinaron con el tiempo el carácter de los gallegos, &c. Los riojanos, que han inventado una autonomía para no ser invadidos por unos vascos que tienen pretensiones imperialistas hacia la Rioja, han tenido que inventar la bandera, himno y demás.

Desde esta perspectiva, seguir llamando castellano a una lengua cuyo origen es la Rioja, nos lleva a que propiamente habría que llamarlo riojano, aunque el castellano, a partir del siglo XIII, se puede llamar ya español, porque aunque a principios del XIII hay literatura en gallego, catalán y castellano, el ímpetu y el impulso que Pelayo había dado a la voluntad histórica de seguir avanzando contra el infiel provocó históricamente que el castellano se acabara imponiendo como lengua franca de todos los reinos cristianos: deja de ser castellano porque va incorporando términos de otros idiomas, siendo más propio llamarlo español, pues eso era lo que hablaban los españoles en el siglo XIV, XV, XVI...

Ocurre, por ejemplo, que en el mismo códice en el cual un fraile hizo anotaciones en español otro las hizo en vasco, de ahí que se diga que el vasco es tan antiguo como el castellano. Los vascos protestaron porque se celebrara el milenario de la lengua española y no de la vasca, logrando que se pusiera otra lápida igual de grande al lado de la primera en San Millán de la Cogolla, por la Academia de la Lengua Vasca, celebrando el milenario de la lengua vasca. El error está en creer que se celebra la antigüedad, los mil años. Una lengua no es más potente ni la hablan más personas por ser más antigua. Las lenguas cuanto más antiguas, más primitivas. Su antigüedad no es atributo de bondad sino todo lo contrario. Si se celebra el milenario de la lengua española es porque la hablan cuatrocientos millones de ciudadanos en el mundo. Y no cuarenta mil o cuatrocientos mil, que puedan hablar de hecho el vasco.

Decíamos que cuando se traducen los textos latinos que hablaban de Hispania, al español y en el siglo XIII, concretamente las crónicas que se hacían en tiempo de Alfonso X el Sabio, al verter al español obras escritas antes en latín, se tradujo hispani no por hispanos, sino que los traductores del siglo XIII lo tradujeron por españoles, utilizando la voz provenzal que decíamos. ¿Qué sucedió? Que la fusión terminológica de los hispani con los españoles produjo que desde el siglo XIII encontremos en muchos textos que Séneca era español, que Quintiliano era español, &c. Pero ese español hace referencia a otra realidad distinta porque aquellos españoles cristianos a los cuales se referían los provenzales son distintos de los hispanos que habitaban la antigua provincia romana de Hispania.

Sigue avanzando la reconquista, impulsada fundamentalmente por causas ideológicas y religiosas, al margen de que hubiera intereses económicos o feudales. Pese a la persecución contra los judíos, que brujuleaban entre los reinos cristianos y los reinos moros, la situación de tolerancia y mezcla de culturas que se produce en Toledo en el siglo XII marca perfectamente el carácter español de lo que va a venir. Como saben, en el año 1085 se conquista Toledo, pero Toledo se convierte en un lugar donde la corona de León y Castilla favorece el mantenimiento de la identidad de los musulmanes y judíos, tráfico de culturas, &c., porque el integrismo cristiano era menor en Castilla y León que en Aragón y Cataluña, donde el rigorismo cristiano y la ortodoxia era más profunda. Los fines que movían a los reyes de Castilla y de León eran más políticos que ideológicos. Aunque eso sucedió en el siglo XII y XIII, porque en el XIV y en el siglo XY la Iglesia va avanzando, y las prédicas antijudías y antiislámicas de muchos clérigos irán provocando que la presencia de judíos y moros en reinos cristianos sea intolerable y que a los Reyes Católicos sus asesores espirituales les convenzan (a Isabel de Castilla que era la que mandaba porque era la reina de Castilla; Fernando sólo había aportado Aragón en condiciones vergonzosas de las que luego intentó vengarse cuando murió su esposa) de completar la pureza ideológica cristiana, lo cual provocará que se termine la reconquista en el año 1492, cuando militarmente podía haber terminado mucho antes, (desde la batalla de las Navas de Tolosa militarmente la reconquista ya había terminado, pero Castilla y León no tenían necesidad de ampliar sus reinos por entonces. Fernando tercero el Santo, una vez liberada la batalla de Sevilla, estaba muy tranquilo y se dedicaba a otras cosas. No tenía necesidad de seguir avanzando, dedicándose a traducir la filosofía, medicina, historia, agricultura, &c., que habían cultivado los moros en árabe, herederos de Alejandría y Grecia. Es bien sabido que en filosofía, los cristianos hasta el siglo XII eran absolutamente incultos porque ignoraban todo lo que en materia de filosofía se había hecho en Grecia. Sin embargo, los siglos XI y XII constituyeron el momento de esplendor de los filósofos judíos e islámicos, porque habían conocido toda la tradición filosófica, científica, médica, astronómica conservada en Alejandría. Haciendo referencia a la filosofía, las máximas cumbres de la filosofía de las otras religiones del Libro, el Islam y el Judaísmo, Averroes y Maimónides, los dos cordobeses y del siglo XII, son a su vez los finales dialécticos del desarrollo de la filosofía en sus tradiciones, porque la filosofía, siempre entendida como conocimiento racional del mundo, se lleva mal con la religión, y los integristas judíos e islámicos se dieron cuenta de que los devaneos filosóficos de Maimónides y Averroes, aunque fueran creyentes de sus respectivos dioses, planteaban demasiados problemas filosóficos que entretenían a la juventud haciendo flaquear el ardor guerrero que llevaba a perder las batallas de la reconquista. Por eso, los judíos ortodoxos borraron la filosofía de su seno, y por eso los grandes filósofos judíos que posteriormente hubo, como Espinosa, por ejemplo, lo han sido al margen de la ortodoxia judía, y por eso los judíos creyentes no cultivan la filosofía. Lo mismo ocurre en el Islam. Averroes, en la Mezquita de Córdoba (en la que se hará una catedral sin derruirla, lo que es una característica de la conquista española) fue condenado como corruptor de la juventud en su vejez (no hay que olvidar que el diez de diciembre se cumplen los ochocientos años de la muerte de Averroes).

Averroes fue condenado y desde él la filosofía musulmana decae. Hoy no existe filosofía crítica en el seno del Islam. Lo mismo hubiera ocurrido si los integristas cristianos o católicos hubieran podido hacer lo mismo. Porque los reinos cristianos, en España y Europa, a pesar de las relaciones íntimas con Roma, no se convirtieron en teocracias, al margen de que muchos ideólogos y teólogos lo pretendieran.

Decíamos entonces, que el objetivo de la conquista de Granada es un objetivo ideológico religioso: avanzar en la cristianización. Y los planes de Isabel la Católica, asesorada por Cisneros y por sus estrategas, consistían en avanzar en la cristianización en el norte de Africa, única manera de frenar el poder del Islam. Como saben, en enero de 1492 se consiguió expulsar a Boabdil: quedaban los judíos, contra quienes en el mes de marzo decretaron la expulsión dándoseles tres meses para irse de España. En Junio se fueron doscientos o trescientos mil judíos que mantienen muchos herederos: el sefardita (el español que se hablaba entonces) que ha seguido una evolución diferente del español actual. Pero la secuencia muy conocida del aquel 92: mes de enero, final del islamismo en la península, mes de junio, final de los judíos de la península, mes de agosto, primera gramática de una lengua moderna, la Gramática de la lengua española de Nebrija, y... sucede lo imprevisto: los planes militares, de no haber ignorado que existía otro continente, hubieran conseguido que todo el mediterráneo fuera español y cristiano, porque militarmente ese impulso imparable que era necesario para frenar estratégicamente el Islam hubiera seguido. De hecho, la razón para la financiación del viaje de Colón era buscar un camino para pillar por sorpresa al turco por detrás. Pero sucedió que Colón se encontró con unas tierras que no supo lo que eran, de manera que el impulso cristianizador se trasladó a América. Ese momento coincide con el momento de la unidad política de España, por los años en que se van constituyendo los estados modernos, las naciones canónicas, España o Francia.

Avanzan los siglos y en Europa se distinguen en el XVIII cinco naciones que son alemanes, españoles, italianos, franceses e ingleses. Feijoo a principios del siglo XVIII (año treinta) en el tomo dos de su Teatro Crítico dedica un discurso (el "discurso XV") a tratar el "Mapa intelectual y cotejo de naciones". Menciono esto para advertir lo siguiente: Feijoo utiliza el concepto de nación en sentido antiguo, no en el sentido moderno que tiene hoy día la palabra nación, cuando se le da un carácter político. Aunque Feijoo antes que Montesquieu hablara del espíritu del pueblo (en este discurso, dos años antes habla del espíritu de la nación, &c.) está rozando la idea nacional. Cuando Feijoo habla de Nación se refiere a los que han nacido en un sitio. Todavía a final del siglo XVIII, en el ejército de Carlos III se dice que en el ejército español "pueden participar los que sean de nación balona", &c. Ahí nación hace referencia al lugar de origen. En este discurso de Feijoo, aunque no existía el estado italiano moderno, o alemán, que son creaciones más recientes, sin embargo se habla de los alemanes, italianos, ingleses franceses y españoles. Feijoo señala cómo se valoraban entre sí estas naciones. Por ejemplo, según un alemán, las mujeres alemanas eran una alhaja doméstica, para los españoles era una esclava, para los italianos una prisionera, para los franceses una señora y para los ingleses una reina (esto es la óptica de un alemán). En el cuerpo, por ejemplo, los alemanes son robustos, los españoles eran horrendos, los italianos débiles, los franceses ágiles, y los ingleses delicados. En cuanto a las enfermedades, los alemanes padecen la gota, los españoles, todas, los italianos, la peste, los franceses, la invención venérea, los ingleses, el lupo. En cuanto a la religión, los alemanes son supersticiosos, el español, constante, el italiano, religioso, el francés, celoso, y el inglés, mudable.

A finales del XVIII, en el entorno de la Revolución francesa, en la batalla de Valmi, se produce el momento histórico en el que los soldados dejan de gritar viva el rey y pasan a gritar viva la nación. La idea de nación alcanza un sentido político que no tenía hasta entonces. Se desarrolla durante el romanticismo y el XIX, al punto que una de las razones para poder luchar contra el intento imperialista francés de dominar toda Europa, es fomentar las diferencias de las otras naciones. Los españoles se sienten unidos frente a los franceses que los invaden. Siendo absurdo y anacrónico decir, como dicen algunos historiadores autonómicos asturianos, que en la época de la conquista francesa de España, Asturias como si fuera ente independiente, pidió ayuda a Inglaterra para levantarse contra el francés, como si hubiera una conciencia nacional estatal independiente al margen de España cuando los diputados asturianos estaban en Cádiz peleando por una España que comprendía también los reinos de América.

Todo el proceso, en el que no vamos a entrar, de la formación de las ideas nacionales en el XIX se traducirá en la necesidad de ir conformando unas ideologías nacionales adecuadas: toda nación debe corresponderse con un estado, toda nación se basa en un pueblo. En el caso ideal, pueblo, nación y estado deben identificarse. ¿Qué hacen los afrancesados en los años treinta? Andrés Borrego, por ejemplo, un periodista afrancesado pero que insuflado de espíritu patriótico nacional español, dirá que no hay que copiar tanto a Francia, aunque colabora con el afrancesamiento. Dice: "La reforma política no está asegurada en España ínterin no poseamos la teoría que nos de la medida y la forma de efectuarla. Esta teoría será insuficiente e incompleta ínterin no proceda directamente del genio y se ligue a los antecedentes históricos del país. A la legislación que provenga de esta filosofía nacional e indígena está reservado resolver los problemas, conciliar las opiniones, apaciguar y satisfacer los intereses que mueve y conciliar la lucha en que se halla empeñado nuestro país”.

¿Dónde encontrar esa filosofía nacional e indígena? Pues en las tradiciones, en la música, en la poesía, en la filosofía, etc. En el año 1856 otro asturiano, Gumersindo Laverde, propone estudiar sistemáticamente la filosofía que ha habido en España para poder conocer así las esencias del pueblo español.

Ahora bien, sucede que a partir de 1848 otras ideas comienzan a circular por encima de las particularistas de nación y demás. Son ideas universalistas, de los socialistas utópicos, etc., que podemos simbolizar en el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. La constitución de un movimiento obrero más o menos organizado a partir de la segunda mitad del siglo XIX pretenderá romper las barreras nacionales. Desde el punto de vista de la clase universal que es el proletariado hay que saltarse las naciones, que la burguesía romántica está potenciando, porque hay que cambiar la sociedad y lograr el universalismo que define la frase proletarios de todos los países, uníos, único modo de favorecer la ruptura de esas barreras que dividen a la Humanidad. Es el planteamiento que en la segunda mitad del siglo XIX choca con los intereses de las naciones y, curiosamente, con la supuesta institución internacional que es la Iglesia Católica: si estudiamos cuándo se empezaron en España a potenciar las lenguas que estaban circunscritas a un ámbito familiar o local, como el vasco, catalán, gallego, etc., puesto que la lengua franca era el castellano, si estudiamos quiénes utilizan estos idiomas en el siglo pasado nos encontramos que son en buena medida los clérigos, desde posiciones conservadoras, porque, desde su perspectiva, el único modo de frenar los aires internacionalistas de las internacionales obreras, de socialistas y anarquistas, era hacerse firmes en la tradición histórica, y romper con la idea de querer universalizar la humanidad para fijarse mejor en la tradición, cuanto más antigua mejor (aunque siempre se quedaron en la edad media). Un catalán ultraconservador, el padre Salvá Salvani, no atacaba ya al socialismo o al anarquismo, sino al propio liberalismo. Su famoso libro titulado El liberalismo es pecado, en el que se defiende que un católico no puede ser liberal (libro que llegó a ser prohibido por la Iglesia de Roma, aprobado tras larga polémica), cuenta con una edición monumental donde aparece publicado en ocho idiomas, en vasco, gallego, catalán, latín, español, alemán, francés y en italiano. En inglés no, porque como ya eran protestantes y liberales, se les daba por caso perdido. No encontramos, sin embargo, traducciones entonces del Manifiesto Comunista al vasco o sí gallego. En 1900 uno de los planes potenciados con ocasión de la Exposición Universal de París era crear una lengua universal, primero auxiliar y que posteriormente llegara a ser la única lengua que hablaran todos los hombres. Pero ocurrió que hubo varias lenguas universales que no hablaban más que unos pocos. ¿Por qué había este deseo de crear una lengua universal, desde posiciones de izquierda, en famosas polémicas que se producen después en la URSS? Se consideraba que todas las lenguas que se hablaban hasta ese momento eran lenguas burguesas, de manera que el proletariado en el futuro debía hablar una lengua nueva que no estuviera cargada de prejuicios, que fuera nueva, la lengua del proletariado, de la Humanidad, etc. Al potenciar las lenguas particulares, estrategia de las iglesias protestantes y también de la iglesia católica, se potencia también la fragmentación nacional, porque el principal enemigo de la Iglesia son los estados nacionales que a partir de finales del XVIII iban adquiriendo cada vez más fuerza y adquiriendo posiciones cada vez más enfrentadas con las que ocupaba tradicionalmente la Iglesia. La educación o las universidades son asumidas a lo largo del XIX por los estados. La Iglesia va perdiendo poder en un proceso imparable y el único modo de intentar frenar esa debacle, era frenando la potencia de los estados: un modo de hacerlo era fragmentándolos, dividiéndolos.

Pero, como la historia es muy dialéctica, sucede que aunque todo lo del nacionalismo a fines del XIX era visto desde el punto de vista de las internacionales obreras como algo reaccionario y conservador, avanzando el siglo XX nadie puede negar la funcionalidad, el pragmatismo, y el éxito que tiene el nacionalismo. Un primer gran ejemplo de los resultados del nacionalismo lo es el nacionalismo alemán del Partido Nacional Socialista liderado por Adolfo Hitler, donde las ideas de pueblo, nación y estado están perfectamente enmarañadas, y donde los componentes racistas que están detrás de todas estas ideas se manifiestan trágicamente: A los judíos, en lugar de decirles que o bien se convirtieran o se fueran o al menos que aparentaran que se convertían -todo el episodio de los judíos marranos, judíos que públicamente eran católicos pero privadamente seguían judaizando, como había ocurrido en la católica España-, el pueblo alemán que se cree ario (y no solo Hitler, que él solo no podía hacer solito lo que pasó) confirma que los judíos no son como ellos y los coloca en primer lugar de una lista de pueblos molestos a exterminar, seguidos por los gitanos, los españoles y todos los no arios.

Ideas que, por ejemplo, ideólogos del nacionalismo ultraconservador como Sabino Arana, en el País Vasco, iban arraigando. En los años en los que los alemanes y Hitler crecían, los estatutos del PNV exigían que no podían pertenecer a este partido mas que quien tuviera varios apellidos vascos, que fueran profundamente católicos, y determinaba que entre ellos hablaran sólo vasco, permitiendo que con el servicio, que no eran vascos, pudieran hablar español. Son disposiciones que hoy, en el estado de empalagosa tolerancia y de lo políticamente correcto en que vivimos, se procuran olvidar, como cosa anecdótica. Pero no pueden olvidarse, como tampoco que todavía hace diez años los vascos se dedicaban a mirar el Rh y el ángulo facial de todos los escolares vascos. Y hoy, aunque no se hagan ya esas cosas, siguen rondando en la ideología. Sin ir más lejos, podemos verlas teorizadas en un libro que se titula Computer Sock Vasconia 2001, escrito por un señor apellidado Krutwig, de origen alemán, Federico Krutwig Sagredo, uno de los fundadores de la ETA y traductor de Mao Tse Tung al vasco (que aunque ya saben que ETA nació entre seminarios y sacristías, muy pronto se vio influida por ideologías de izquierda). En este libro se sostiene que el peligro para los vascos es caer en el imperio de la cultura castellana, que por muy elevada y digna que sea para los castellanos, para quienes no lo son como los vascos representa una cultura tercermundista. Nosotros los vascos, dice, somos europeos y debemos integrarnos en la cultura greco-occidental. Este hombre sostiene que los herederos de la cultura greco-occidental son los americanos. Dice que el gringo se parece mucho al 'gflego", y que los españoles somos magrebíes norteafricanos, que somos de una raza inferior. Y lo que propugna es que en el País Vasco debe hacerse una limpieza de sangre y se debe fomentar la potenciación de la mutación genética positiva para alcanzar al vasco puro, y que el vasco del futuro, que se diseña en este libro, será aquel que a los catorce años sepa hablar alemán y vasco, que sus creencias religiosas estén representadas en un gran zigurat vasco en la ría de Mundaca, inspirado también en el Partenón, y demás lindezas. Este traductor de Mao Tse Tung al vasco, curiosamente, es enemigo declarado de la Iglesia Católica y de tantos seminaristas que según el dice han pervertido el espíritu de la ETA, porque él se queda en la ETA quinta...

Desde el punto de vista de lo que sucedió en la izquierda a partir del auge del nacionalismo en Alemania, fue que el único modo que la izquierda tuvo para poder luchar contra la fuerza de los nacionalismos, y tocada internamente por la constatación en la Primera Guerra Mundial de que aquellos llamados a la paz por el absurdo de que proletarios de distintos países conformaran ejércitos contrarios, y el fracaso de los intentos de que por la paralización de los soldados acabara la guerra, determinó un cambio de hecho, una adaptación de posiciones de izquierda, que dejaron a un lado su internacionalismo para introducirse poco a poco en las tesis nacionalistas. Aunque en el caso de España no hay que olvidar que todavía vinieron a la Guerra Civil las Brigadas Internacionales que venían a salvar a España del fascismo, constituidas por americanos, ingleses, rusos, gentes de muchas naciones, que estaban pensando en términos no europeos, sino en términos universales, internacionales. Hoy día estas brigadas serían impensables.

Sucede es que en la época de la II República quienes más defienden a España son los liberales, los republicanos; enfrentados cada vez más con sus aliados del nacionalismo catalán. Pero también desde una visión nacionalista comienza a ser España reivindicada en 1931 por los fascistas españoles, Ramiro Ledesma, las JONS, Falange Española. Paralelamente irán sentando los fundamentos ideológicos de la España Eterna los monárquicos católico-conservadores de Acción Española, etc. que serán los que ideológicamente acaben dominando después de la guerra civil. Eso provocará una invención de lo que ha sido España y los españoles. Es la idea de odio al Islam y a los judíos. Se presenta una idea de España falsa, tan falsa como es presentar una Cataluña, Asturias, o País Vasco como entidades independientes.

España, heredera de Hispania, empieza a conformarse en los momentos de inicio de la reconquista. En el XIII ya domina en términos de idioma, y en el XVI por azares de la historia, puede consolidarse efectivamente como imperio. Así, del mismo modo que hoy los griegos no son los únicos monopolizadores de lo griego clásico, o que sería absurdo decir que hace dos mil años vinieron los italianos a Hispania, de la misma manera, es un anacronismo hablar de España hace dos mil años, aunque ya no lo es preguntarse dónde están los españoles del XVI o del imperio hoy día.

Fundamentalmente, todos los intentos de fragmentar y romper a España como nación y como estado, por parte del nacionalismo y separatismo desde hace cien años, vasco y catalán, son impulsados por posiciones políticamente ultraconservadoras. Aunque paradójicamente, cien años después, hoy día, curiosamente es parte de la izquierda la que más defiende los nacionalismos, la que olvidándose del lema proletariado de todos los países, uníos propugna la fragmentación en lenguas y estados nacionales, que idílicamente no se sabe cuando se irán a unificar no se sabe donde (que ya no quedan en la tierra tierras incógnitas donde ir a colocar otra ingenua comunidad anarquista). Pero sugiero que al analizar estas cosas no olviden que siempre, ideológicamente, el interés que hay detrás de estas tendencias separatistas, a pesar de que hoy día vivamos tiempos de impiedad y de increencia, es un interés religioso e ideológico, que en España es fundamentalmente católico. Ayer escuchaba por primera vez en público algo que yo había observado ya hace mucho tiempo: la Asociación de Víctimas del Terrorismo ha caído en la cuenta de que curiosamente, de más de ochocientos muertos por ETA, ninguno de ellos es sacerdote. Y son los clérigos los que dicen que no deben ir a los funerales de las víctimas del terrorismo para no provocar recelos...

Desde la óptica de la Iglesia Católica preconciliar (del concilio vaticano II) que tenía como lengua franca el latín, no les importaba la realidad de las lenguas nacionales, es más, el único modo de lograr estratégicamente mantener la presencia de la Iglesia Católica en muchos sitios era que los estados fueran pequeños y católicos integristas, para enfrentarse a los estados grandes, afrancesados racionalistas, laicos, ilustrados. Ese es un proceso que fundamentalmente lo hemos sufrido los pueblos católicos, y principalmente los españoles, o los pueblos que hablan español. Porque es un proceso que ocurre también en América, la América que habla español, que es la mayoría por más que lo oculte la propaganda yanqui.

En América, buena parte de la fragmentación nacional, si se estudia la formación de las nacionalidades de los hijos de la madre patria -que todavía dicen, aunque cada vez menos-, tiene sus antecedentes en clérigos: ardorosos jesuitas en connivencia con esforzados protestantes potenciando las identidades culturales autóctonas para luchar contra el estado más importante que puede hacer frente al imperio, como es el caso de México. "Cómo luchar contra Méjico que, por ejemplo, en la defensa de un español que llega a los extremos de haber abolido la palabra ''stop'' de las señales de tráfico y ponen pare para no caer en anglicismos? Pues dividiendo desde dentro. Y ¿cómo se divide desde dentro? Pues dotando de identidades culturales a partes que puedan con el tiempo segregarse de ellos. Y a la Cocacola le da lo mismo apoyarse en la iglesia católica que en las iglesias protestantes. De hecho, la iglesia de Roma ya ha abandonado el latín, y la dialéctica es distinta, porque el nacionalismo ha hecho tanta mella en la Iglesia Católica que los que beben de ese nacionalismo quieren también la independencia de Roma y hacer sus propias iglesias nacionales. Los obispos vascos llegarán a hacer la Iglesia vasca, como existe la Iglesia inglesa de la que la reina es su papisa, y asimismo, Arzallus podrá ser el papiso de la Iglesia vasca por fin, y algún mosén catalán el "papiso" de los catalanes, ya felices por no depender de Roma o del arzobispo de Toledo. Pues esa estrategia en el caso de América no la han implantado sólo los católicos, sino fundamentalmente las Iglesias protestantes, al servicio del Imperio Yanqui, dividiendo y fragmentando las naciones que puedan hacerle frente. No es casualidad que el ochenta por ciento de los chapatecas sean protestantes ahora, y desde esa óptica hay que entender la razón por la que Fidel Castro ha promovido la llegada del Papa a Cuba, que no era un sitio donde estaba prohibida la religión ni mucho menos. En Cuba uno se sorprende de encontrar, por ejemplo, en la Habana más Salones del Reino de los testigos de Jehová que en Gijón y más Iglesias protestantes y más caravanas de pastores protestantes evangélicos llevándoles cosas, saltándose el bloqueo ¿heroicamente? (idealismo y practicismo en envoltorio ONO que, por cierto, son estructuras controladas fundamentalmente por la Iglesia Católica, aunque en un principio no lo fueran pero son veinte siglos de experiencia y se infiltran en cualquier sitio.)

Desde el punto de vista cubano, la Iglesia Católica puede servir ahora al régimen para refrenar desde posiciones más racionales el irracionalismo fideísta y reaccionario de los Testigos de Jehová, Adventistas del Séptimo Día, distintas variantes evangélicas, etc., que tienen una fuerza tremenda en Cuba hoy día, con objetores al servicio militar que pasan por héroes, desde ideologías tipo Testigos de Jehová. Desde el punto de vista católico lo pintan como que en Cuba no habían visto una cruz desde hacía mucho tiempo. Al margen del reconocimiento de la imposibilidad de imponer el ateísmo científico, que todos los ciudadanos alcanzaran un nivel de racionalidad tal que no tuvieran que creer en milongas, que sobre todo planteaba problemas en Cuba por la situación de la población negra, que mantiene una situación peor que la de la población blanca (a pesar de las igualdades formales conseguidas). Para adular a la población negra el régimen tuvo que tolerar e impulsar la tradición afrocubana. Y a un supuesto materialista histórico como Fidel que acusa a España de genocidios, habría que recordarle lo que decía Unamuno, que pidiera responsabilidades a sus padres y no a nosotros, que nos quedamos aquí.

Si somos materialistas históricos debemos asumir dialécticamente la historia. No podemos salir a la calle, como hicieron en el año 92 unos cuantos curas y elementos de Izquierda Unida, con velitas encendidas recitando una cantinela que decía Colón, qué hiciste, por qué los descubriste. O pidiendo perdón retrospectivamente. Eso es saltarse la realidad histórica.

No puede decirse en absoluto la filosofía o la idea de España, porque hay muchas filosofías y muchas ideas de España. La filosofía ha servido y sirve para muchos como configuración de esa identidad nacional. Por ejemplo algunos catalanes consideran que su esencia en términos de filosofía se basa en Raimundo Lulio. Y que Raimundo Lulio es quien ha leído mejor el alma catalana. Pero hay un pequeño detalle y es que Lulio era mallorquín, y los mallorquines dicen lo mismo, entonces los mallorquinistas se niegan a que los catalanistas hagan el imperio mallorquín valenciano, y estas dialécticas que se reproducen a escala menor, que no por nada practicamos ya hace tiempo el cantonalismo (Cartagena frente a Murcia...).

Desde la perspectiva en la que nosotros nos movemos la filosofía está íntimamente ligada a la lengua. Porque la filosofía es algo que se piensa en una lengua determinada, y la filosofía española es la que se piensa en español. Se puede traducir, pero en esa traducción hay que poder reconstruir todos los argumentos, todas las categorías, poder reproducir todos los argumentos. Hoy día, una filosofía sistemático-crítica debe ofrecer una concepción del mundo que lo sea, que sea una concepción del mundo que aborde los aspectos relacionados con Dios, con la ciencia, con los hombres. Y para poder comprender bien la realidad son necesarios cada vez más conceptos e ideas que son complejas y que no existen en la humanidad desde siempre. Hemos dicho que la idea de nación es moderna, como lo es la de cultura, o la de electrón, aunque sean palabras que tengan su origen en Grecia o Roma.

Pero esto quiere decir que, mal que nos pese, no todas las lenguas sirven para hacer filosofía, porque no se pueden traducir a todas las lenguas todas las ideas abstractas que lenguas que históricamente se han desarrollado más han podido construir. Es imposible traducir al bechuana, por ejemplo, -idioma que no tiene formato escrito, ni sílabas, hablan emitiendo tics, ruidos guturales-, que es con lo que se entienden los bechuanas, y que según las naciones unidas o los derechos humanos tienen tantos derechos como cualquiera, no se puede traducir al bechuana La rebelión de las masas o la Crítica de la razón pura, porque los bechuanas, en su feliz o desgraciada existencia histórica, jamás han necesitado utilizar de esas ideas.

La conclusión a la que debemos llegar es que en el mundo hay diez mil lenguas, pero que no todas son iguales. Porque las lenguas son imperiales. Las que más se hablan se corresponden con imperios que son o fueron: la que más una variante del chino, luego el inglés y el español. Y ya muy por debajo las otras lenguas tradicionales clásicas, que aparte el inglés y el español, son todas habladas por menos de cien millones de personas: el francés, el alemán o el italiano. Mientras que el español lo habla un ocho por ciento de la humanidad, el alemán, el francés o el italiano lo habla un dos por ciento de la humanidad. Además, las diez mil lenguas no han podido tener un curso histórico como el que tuvieron estas lenguas principales, porque no todas podían ser triunfadoras a la vez. Lo que no quiere decir que existan lenguas puras desde el paraíso: en el caso del español su fuerza deriva de que se enriqueció durante mil años del árabe, de las lenguas de la conquista, etc. Tan español es desde esta perspectiva la Mezquita de Córdoba como un templo romano o la catedral de Oviedo, porque el español ha sabido incorporar todas las culturas que se han cruzado con nosotros, y hacer una amalgama que ha posibilitado que, aunque la propaganda diga lo contrario, los mayores rasgos de tolerancia cultural se hayan dado siempre entre los españoles. Razón similar a la que explica que, por ejemplo, la música hispana domine a nivel internacional, porque ha sabido integrar la música americana, la africana, con ritmos anteriores, andaluces, que a su vez eran árabes. La unión de las culturas no es cuestión de voluntad ideológica de quien lo diga, de voluntarismo inocente o culposo. Hay que ver la historia, y cuándo se ha producido eso. Cuando los alemanes potenciaron su cultura lo que hicieron fue quedarse con Wagner, y cercenar todo lo demás, por eso Wagner sigue prohibido en el estado de Israel. Sin embargo, el español, por su historia, puede resumirse en el sabio cachondeo en que vivimos: el que no roba es porque no puede, el que no engaña es porque no le dejan. Quieren dominarnos ideológicamente con rigorismo protestantes y calvinistas, que se escandalizan por los robos y las faltas de faldas. Los españoles somos unos chorizos porque es el país donde más éxito tiene la lotería. Quien la compra la compra para ganar y, en la cola, los demás que juegan piensan: con lo que tu pagas voy a ganar yo. A pesar de lo que el integrismo católico ha querido hacer de España durante el franquismo, la tradición tolerante de España, que se produce en Toledo en la convivencia entre musulmanes, judíos, cristianos, que se produce en América con el mantenimiento de las culturas aborígenes en grados muy superiores a los que hubieran sucedido si América hubiera sido descubierta por los ingleses, queda perfectamente patente. Tiene gracia que la leyenda negra la hagan los ingleses, que cuando han ido conquistando eran capaces de matar a todos los aborígenes, o en el caso de que no hiciera falta, como en la India, eran tan innobles que les dejaban seguir creyendo en las aberraciones en las que creían. Dense cuenta de la diferencia. Cuando los ingleses están en la India, desde su posición de hombres superiores ingleses desprecian a los indios porque creen que las vacas son sagradas, pero para mantener la paz social en la India les dejan seguir creyendo en esas cosas, porque para mantener sus privilegios económicos, no les importaba lo que creyeran. Mientras que los españoles, acostumbrados en la reconquista a intentar convertir a los infieles, cuando llegan a América y descubren a aquellos indios que no conocen la verdad, se preocupan de transmitirles las creencias que ellos tenían, no ponen trabas a los matrimonios mixtos, sino todo lo contrario, y de ahí, por ejemplo, la mulata, que es un invento español, es un concepto que sólo muy recientemente existe entre los ingleses o con los alemanes. Es decir la mezcla de alemán con negro no tiene nombre, probablemente porque no se ha dado tanto como la mezcla de cristiano, es decir español, con negro, aunque hubiera sido llevado como esclavo.

El argumento final es el siguiente, si las diez mil lenguas no pueden tener históricamente un desarrollo tal que les permita desarrollar ciencia y filosofía, es decir si el bechuana no podrá ser jamás una lengua de cultura compleja (es decir, nunca podrá alcanzar los cuatrocientos millones de hablantes), quiere decir que quienes están defendiendo las identidades culturales autóctonas, buscando que muchos pueblos de la tierra se queden hablando sus lenguas primitivas (aunque sean respetables en otro plano), de hecho, a lo que están condenando a millones de hombres, es a no alcanzar su verdadera condición de personas, porque les están condenando a no disponer de instrumentos suficientes para poder entender el mundo que les rodea. Hoy día si una persona no dispone de una serie de ideas abstractas suficientes no puede entender la realidad y esa realidad no se la puedes explicar, por mucha voluntad que pongas, a un señor que hable bechuana, o aun señor que hable guaraní. Podrás engañarle, y hacerle creer cosas distintas, pero no podrás hacerle tener una visión crítica del mundo porque la ciencia y la filosofía se han desarrollado en unos sitios y lenguas y tradiciones culturales determinadas y no en otras, aunque potencialmente podría haber sido de otra manera, pero la cuestión es que no ha sido así. Esto son "pasadibles" históricos. Es decir, suponer que hoy podríamos estar aquí hablando catalán si el impulso de la conquista de ir a Sevilla, en lugar de haberlo tenido Fernando III lo hubiera promovido Jaime 1 el Conquistador, no está descaminado si Jaime 1 hubiera sido más conquistador y se hubiera impuesto a Castilla. Probablemente, así, si hubiera sucedido algo parecido, el descubrimiento de América por Cataluña, hablaríamos catalán en España. Pero la realidad nos dice que no sucedió así.

Si reconocemos que no en todas las lenguas se puede alcanzar la misma complejidad para entender el mundo, resultará que esas pocas lenguas limitadas en las cuales se puede entender en toda su complejidad el mundo, o bien son habladas por todos los hombres, o bien hay personas que jamás van a alcanzar esa categoría de personas. Y éste es el dilema ante el cual nos encontramos en tiempos en los cuales se supone que todos somos iguales, aunque... unos más que otros.

 

Gracias por todo.

En Gijón, a 3 de febrero de 1998

(transcripción de la grabación magnetofónica)

16/ Conferencia Horizontes lejanos n 9. Especial sobre la idea de España


Portada de El Búho.